No estamos seguros de que la Junta
de Propietarios de diciembre de 2001 se haya celebrado con
estricto respeto a la legislación vigente. Basta con decir
que una gran cantidad de propietarios no fueron convocados
oportunamente a la reunión.
Por tanto, no estamos seguros que
sea legal la decisión del incremento de la cuota de mantenimiento
adoptada en esa reunión,
ni ninguno de sus acuerdos, por el defecto anteriormente anunciado. Tampoco la escritura de constitución
del régimen de aprovechamiento por turnos prevee ese tipo
de incremento.
No estamos seguros de la completa
legalidad de la famosa finca 235 que tantos votos proporciona,
especialmente con respecto a la Ley de Aprovechamiento por
Turnos.
No nos explicamos cómo un tercero
(la Junta de Propietarios de diciembre de 2001) pudo dejar sin efectos
el contrato que cada uno de los propietarios firmó
con Palm Oasis Mantenimiento, S.L. en el que se fijaba la
cuota en 180 euros.
No nos explicamos por qué Olmos
y Cedros tiene que formar parte de la presidencia de las
Juntas de Propietarios, si asiste simplemente con el mandato
de un grupo de propietarios para ejercer su representación
y voto. ¿Qué intereses realmente defiende? ¿los de los propietarios
o los de la empresas de Palm Oasis?
No nos explicamos cómo si durante
cuatro años en los que Palm Oasis no estaba terminado, que
faltaban apartamentos para responder a los propietarios
que poseían semanas y que muchos de nosotros tuvimos que
sufrir el alojamiento en "El Cardonal" y que a pesar
de todo ello se mantuvieron los intercambios internos, de
forma gratuita, en cambio, recientemente, se nos impuso
la suspensión de esos intercambios por falta
de capacidad y que ahora
"aparezcan" esas capacidades para inventar un
pago de los propietarios por esos intercambios. ¿Quiénes toman tan personalmente
esas decisiones sin contar con los propietarios?
Existen graves problemas con la
calidad de la limpieza de los apartamentos, que persisten
durante años sin que se adopten medidas definitivas al respecto.
Reaparecen con frecuencia cucarachas e insectos, y durante
años no se atendió el problema que causaban las palomas,
que aún no está totalmente resuelto.
El complejo carece de los servicios
usuales que cualquier instalación hotelera de 2 ó 3 estrellas
posee: no hay empleados para ayudar con las maletas ni para
acompañar al apartamento; no hay servicio de comida a las
habitaciones, no existe el vídeo centralizado (prometido
en la documentación del contrato), etc.
Los apartamentos, sus muebles y
sus equipos se deterioran cada día más. La reposición es
muy pobre. Muchos electrodomésticos y accesorios están deteriorados, rotos o
no funcionan correctamente. El personal de mantenimiento
se esfuerza, pero carece de medios y, tal vez, de una correcta
dirección.
El servicio de Rentacar que ofrece
el complejo es caro. Tampoco ha conseguido buenos precios
para el transfer desde y hacia el aeropuerto. También es
caro el minimercado, razón por la cual muchos propietarios
salen a otros minimercados cercanos para comprar los productos.
La oferta de servicios y opciones de ocio y recreo exteriores
es pobre, sin ventajas ( en la documentación del contrato
se prometieron descuentos), y escasa información.
Basándose en la existencia de una
no muy convincente finca 235, se cobran servicios
que cualquier instalación turística u hotelera ofrece gratuitamente,
por ejemplo, el aparcamiento. El contrato privado establecía
el derecho de los propietarios al uso de las "áreas
comunes".
Se aprecia en el personal la pérdida
del entusiasmo que expresaban en los primeros años del funcionamiento
del complejo. Parecen como avergonzados ante los propietarios.
Los precios de Cafetería y Restaurante
se han incrementado de forma inexplicable, mientras que
la variedad y la calidad han disminuido.
Es frecuente la falta de respuesta
a las cartas, faxes, quejas, solicitudes que se dirigen
a Palm Oasis Mantenimiento, a la Comunidad de Propietarios,
al Departamento Jurídico, o la dirección del Complejo. Esta
es la forma de actuación que desde hace años ya está instaurada.
Dar una queja a la Dirección del
Complejo es, en la mayoría de los casos, inútil: siempre
se trata de justificar lo injustificable, las explicaciones
son desafortunadas, y los problemas
persisten.
Los propietarios que no pueden
asistir a las Juntas y ofrecen su voto a la empresa designada
o al propietario que hasta ahora se ha ofrecido como
representante, se han visto utilizados, y sus votos solo
han servido para respaldar acuerdos y decisiones con las
que no están de acuerdo.
No se ha establecido el sistema
de alquiler de las semanas de los propietarios que por alguna
razón no pueden disfrutar de sus semanas. Aunque esto es
algo que contractualmente no esté establecido, todo
el mundo sabe que fue uno de los ofrecimientos que durante
la venta se hicieron a los visitantes para que compraran.
Sin embargo, se permite operar a un tercero, con el que
mantienen la coordinación, para que realice ese servicio.
Ante estos y otros problemas, muchos
propietarios están muy descontentos y han manifestado su
interés de deshacerse de su propiedad. Nadie en Palm Oasis
ha llamado a la calma a estos propietarios que, a juzgar
por lo que apreciamos en las conversaciones en las piscinas
y en los pasillos,
ya pueden contarse por miles. Todo lo contrario, una absoluta
indiferencia, con explicaciones confusas y dilatorias sobre
el prometido programa de reventas, que tampoco se
ha puesto en marcha. (La posición de este Comité es que
muchos de esos propietarios recuperen su confianza y se
mantengan en el complejo).
Todas las ventajas que en un principio
proporcionaba la adquisición de una semana en Palm Oasis
se han desvanecido debido al drástico incremento de la cuota
de mantenimiento. Además de los billetes avión y de la alimentación,
deben gastar 346 euros de mantenimiento, más 60 de ida y
vuelta al aeropuerto, más lo que se fije para intercambio
interno, más el aparcamiento, más la cancha de tennis, y
lo que pueda aparecer. Para
luego recibir las incomodidades de una mala limpieza, falta
de mantenimiento, precios de 5 estrellas en complejo de
menos de 3, horarios restringidos de servicios, escasas
instalaciones para el ocio y el entretenimiento, sin servicios
de cuidado corporal, un seguro de responsabilidad civil
inadecuado, etc. En la situación actual del mercado,
con muy poco dinero se viaja a Canarias con muchos y mejores
servicios que en Palm Oasis.